Buenos días!!!!!
¿qué tal van las navidades? Las mías bien, aunque este año este esforzándome un poquito más que los anteriores. A veces las circunstancias de nuestra vida requieren de nosotros hacer un mayor sacrificio por la gente a la que amamos. Y es bueno que hagamos estos sacrificios.
Si algo he aprendido de las relaciones familiares es que el infierno es llevarse mal con alguien de la familia.
La vida se transforma en un infierno cuando hay una pelea en el seno de una familia. Ya no puede ser uno feliz con nadie, ni siquiera con los niños, se siente uno resentido y a la defensiva.
Pues mirad, si estáis así, yo se que es muy difícil cambiar la situación. Al menos podréis recuperar la felicidad si perdonáis a esa persona que os ha hecho daño, de una forma interior.
Me refiero a que no tenéis que ver ni abrazar ni hablar con esa persona, pero al menos perdonadlo interiormente. Cuando penséis en esta persona, pensad. No quiero verlo más ni hablar con él o con ella. Pero por lo menos para no estar asi de resentido, lo perdono y ya está. Así puedo seguir con mi vida sin que ello me quite energías.
Lo único es que si, por casualidad veis a esa persona por la calle. Hay una norma que debéis cumplir siempre: Saludadle.
Si, si, como lo oís. Saludar a alguien no quiere decir que tengas que ser su amigo. Ni llevarte bien. Ni hablar con esa persona, es más puedes saludarlo y si intenta hablar contigo, dejarlo hay cortado e irte. Eso se puede hacer perfectamente. Se puede saludar a un enemigo, sin ningun problema.
El problema surje si no lo saludáis, porque en ese caso, el infierno vuelve a vuestra vida. El saludo y el acto interior de perdonar a alguien son practicamente lo mismo.
Si esa persona al mirarla para saludarla, no quiere saludarte. Entonces el infierno lo lleva ella. No tu. Pero no es tu problema, puedes seguir tu vida perfectamente y en Paz.
Al fin y al cabo estas fechas son para estar en Paz no.
¡ Feliz Navidad a todos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario